Colombia lista para convertirse en el principal exportador de cannabis
Colombia legalizó el cannabis medicinal en 2016, pero la industria no despegó hasta que el presidente Duque permitió la exportación de la sustancia en forma seca para fumar el pasado julio. La decisión cambió las perspectivas del sector, ya que las flores secas representan más de la mitad del tamaño del mercado en países como Estados Unidos.
Ahora, Colombia es la principal candidata para convertirse en el mayor productor y exportador de cannabis del mundo. Este país latinoamericano cuenta con el clima perfecto para el cultivo de la planta, lo que le permite producir cannabis a una fracción de los costos en comparación con otras regiones del mundo. Lo único que faltaba antes eran regulaciones favorables. Con este obstáculo eliminado, la industria del cannabis en Colombia está atrayendo inversiones récord y espera con optimismo un futuro prometedor.
Casi 2.000 licencias de cannabis emitidas
El país tiene costos iniciales bastante bajos para cualquiera que decida construir un negocio de marihuana exitoso. 100.000 dólares estadounidenses pueden parecer mucho dinero para los emprendedores locales, pero las empresas internacionales difícilmente pueden encontrar mejores ofertas en otro lugar.
Entre otras cosas, los costos de las licencias oscilan entre 15.000 y 20.000 USD. Desde 2017, casi 2.000 empresas han recibido licencias para el cultivo, la manufactura y el comercio.
Paraíso tropical
Clever Leaves es una de estas empresas que opera una granja de cannabis en un rancho ganadero a las afueras de Bogotá. La granja disfruta de todas las ventajas del clima tropical. Los días y las noches aquí duran casi 12 horas, lo que permite cultivar plantas de marihuana durante todo el año. Las temperaturas son ideales y, a 9.000 pies sobre el nivel del mar, no hay problemas con la pudrición de las flores ni con otras enfermedades fúngicas y bacterianas que afectan a los cultivos a menores altitudes.
Los expertos dicen que cuando los invernaderos en otras partes del mundo crean un ambiente artificial para las plantas de cannabis, intentan emular—más o menos exitosamente—las condiciones que son naturales en Colombia.

Todo esto convierte al país en un lugar atractivo para invertir, y la inversión ha alcanzado su punto máximo este año con 250 millones de dólares. La mayor parte de estos fondos proviene de Canadá, el único país occidental que ha legalizado tanto el uso medicinal como recreativo del cannabis, pero que no goza del clima tropical.
La cocaína es otra historia
Hablando sobre las perspectivas de la industria de la marihuana en el país durante su reciente visita a Israel, el presidente Duque resaltó que Colombia solo ha legalizado el uso terapéutico de la sustancia y no aprueba su consumo con fines recreativos.
En cuanto a la cocaína, merece un trato aún más severo, según el presidente Duque. Colombia es un importante centro de tráfico ilegal de cocaína, y el problema se ha agravado en los últimos años.
La producción de cocaína no solo alimenta el crimen organizado, sino que también contribuye a la deforestación. Cada acre de planta de coca requiere la tala de dos acres de selva. Además, la producción implica la quema de mucho combustible y el uso de grandes cantidades de cemento, y los residuos tóxicos se vierten directamente en la selva.
Como Colombia se ha comprometido a ser carbono neutral para 2050, el presidente también aseguró el compromiso del país de continuar haciendo cumplir las leyes antidrogas y luchar contra los carteles.
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